24 junio 2007

COSAS PARA PENSAR

Ayer más que nunca me di cuenta de que estamos perdiendo el Norte y –sin pensarlo- nos vamos desprendiendo de las raíces de la tierra. Fui al campo y al salir de una curva, vi en la cuneta una cabra mirándome: me paré y le saqué una foto…
¡Hacía montones de años que no veía una! ¿ Y ustedes…?
Más tarde recorrí los arboles – vi ardillas que estaban afanosas robando nueces verdes- por que los nogales ya están trabajando para el otoño y están cargados de sus ricos frutos. Los manzanos con sus minúsculas manzanitas y los limoneros cargados hasta reventar de olorosos limones.
¡Cuántos olores y sabores juntos! ¿Los recuerdan? , o tal vez su olfato y su paladar se ha atrofiado como el de tantos y tantos otros.
Las rosas -gracias a la poda y el amor de Diciembre- habian brotado con una fuerza y color inusitados.
Las gallinas debían de estar muy contentas ya que habían puesto por lo menos cuatro huevos. Pedí: ¡por favor, por favor, déjame ver uno por dentro…! Qué inmenso placer comprobar aquella yema abultada y con un amarillo de verdad, toda rodeada de una clara limpia y transparente. Me dio pena de los huevos almacenados en mi nevera, pena y asco, y también pena y asco de nosotros de lo que comemos.
Por último vi una camada de gatitos recién nacidos y pensé con ternura: tenéis suerte de haber nacido aquí, en este lugar nadie os va a asesinar para deshacerse de vosotros.
Cuando volví al cemento y a los edificios llevaba en los labios un sabor agridulce…


Lola Bertrand

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues si , Lola , para pensar.
Saludos Juanchu

Verónica Curutchet dijo...

Las maravillas de la naturaleza, todas esas cosas que damos por hecho pero que olvidamos en el trajíon cotidiano de la ciudad. He visto tu cabrita y me ha parecido hermosa, hasta siento el olorcito de su pelaje. La descripción de los limones me hizo recordar al patio-jardín de la casa donde tuve la fortuna de pasar mi niñez donde habían árboles frutales: manzanos, durazneros, naranjos, y las infaltables vides, las frutillitas a ras del suelo y las especias, todo un mundo de aromas en mi infancia que me has hecho recordar con una sonrisa a flor de labios.
Gracias Lola, por ser esa observadora que no olvida, que aprecia y enseña a apreciar la naturaleza, que la ama tanto.

¡Me hubiera encantado compartir esa yema abultada y de color fortísimo contigo!

También tuve gallinas y obviamente gallinero, qué preciosura este posteo!!!!!!!!!!

besos de mar
besos aromáticos
y un abrazo de naturaleza

Verónica

Pilar dijo...

Disfrutar de la naturaleza es hermoso. Y qué suerte es poder hacerlo en un sitio tan bonito.

Alena.collar dijo...

En Casa estará la Yedra esperando a los pájaros del verano...

Anónimo dijo...

Precioso texto y fotos.
Besos. Eva

CATI COBAS dijo...

Qué linda entrega y qué buenas reflexiones, Lola...Cati

Anónimo dijo...

muy bien lo que nos cuentas , y las fotos que lo ilustran
Saludos
Rafael

Anónimo dijo...

Me gusta mucho leerte y pasar por tu Blog. Besos
mariam

Ana R dijo...

Vengo al leer el post de Verónica y veo que tenia razón.De este otro norte (vasco) te diré que aún me recreo en esta naturaleza de la que somos privilegiados.De cabras, zorros y demás ... en esas pequeñas cosas cerrcanas.

Un verdadero placer.

Un abrazo